sábado, 19 de noviembre de 2011

DISCURSO APOLOGÉTICO DE LA PUBLICIDAD

Hace poco, alguien me hizo llegar un texto que se supone es el discurso que un prominente publicista leyó en una reunión de su gremio a la que no tuvo acceso la prensa y que pienso es de interés, para saber que piensa un señor de estos respecto a nosotros, inermes consumidores.
Procederé a su lectura: creo que el documento habla por sí mismo.
Señores: Hablemos claro: sigamos usando el sexo, siempre el sexo, nuestro leal y fiel colaborador; ayudante clave que nos permite una mayor penetración en el mercado. Hagamos de nuestros productos objetos sexuales, demos al consumidor la posibilidad de hacerlos suyos,de poseerlos, de llevarlos a donde quiera, usarlos como quiera y cuando quiera. Hagamos sentir al consumidor que ÉL es diferente; creemos una élite de masas. Que se sienta orgulloso de ser a través de lo que posee; asegurarle que tiene el don para convertir sus deseos en realidades; que sea consciente de que vive en el cambio; de que siempre existirá en su futuro un producto nuevo, mejorado y eterna competencia, permanente afirmación de su individualidad e imagen a través de los productos que usa y consume.....El consumidor vive de sueños; explotemos la esperanza, la suerte, la expectativa de ganancia fácil, el ráscale, las corcholatas, las rifas de resultado inmediato: inestimables recursos de alta rentabilidad....Generemos en el consumidor una sensación de urgencia, de plazo perentorio en baratas, ofertas y rebajas: y en auxilio de todo esto, ponderemos el significativo papel que juega la tarjeta de crédito: instrumento cuasi mágico, que rompe con todas aquellas limitaciones que impedían el consumo inmediato; sin esperas, nada de reflexión; satisfaga sus impulsos al instante, ahora, ya, sin límite, sin medida..Sigamos educándolo: creémosle necesidades; recordemos que gracias a la tesonera labor de nuestros antecesores, productos que antes eran considerados de lujo, hoy constituyen artículos de primera necesidad...Simultáneamente, profundicemos en al gestación del lenguaje; nosotros somos los verdaderos creadores del idioma, de ésa especie de Esperanto del consumo que se escucha por todo el orbe; al mismo tiempo, busquemos en ésta nueva lengua la sencillez, la simplificación, el impacto directo: eliminemos los matices, en suma, acabemos con todo aquello que induzca a la reflexión, a la duda. Encontremos aquellas imágenes y palabras clave que desencadenen en el consumidor la urgencia por satisfacer sus impulsos. En este sentido, apoyemos LA MARCA: La marca es lo importante: Ahora, el consumidor se refugia en las marcas: la marca lo dice todo. No importa el diseño o el material; el consumidor abdica de su capacidad de juicio, de su percepción individual, refugiándose en LA MARCA. Aprovechemos esto. LA MARCA otorga estatus: ser el hombre que usa camisas X, sacos Y, relojes Z. La marca nos ubica en la escala social.
Por otra parte, debemos de reconocer que vivimos una época azarosa: el consumidor se siente lleno de temores a los que tenemos que dar respuesta: la insalubridad del medio ambiente, que nos ha llevado al publicitar aguas embotelladas, que han incrementado sus ventas como la espuma. Ante la creciente ola de asaltos, hemos creado eficientes instrumentos de comunicación para dar a conocer las bondades de los seguros y protecciones de todo tipo. El temor a perder la esbeltez, algo tan propio de la mentalidad narcisista de nuestra época, ha propiciado un verdadero boom de la venta de productos light, para la cual nosotros hemos debido de crear un lenguaje adecuado. Somos, en síntesis,imprescindibles. Tenemos que reconocer por otra parte, la importancia que tiene el uso del idioma inglés en esta sociedad: ello nos ha permitido aprovechar en forma directa toda la inmensa labor creativa desplegada por nuestros colegas estadounidenses, sin incurrir en la onerosa labor de traducción a que se han visto obligadas nuestras transnacionales ante la cerrazón de pueblos que no han aceptado que el inglés sea un idioma de curso corriente en su cotidianeidad. El patrón cultural dominante en esta sociedad, que asocia el uso del idioma inglés a la modernidad y el estatus ansiable por el consumidor, nos ha estimulado a utilizarlo en la denominación de todo producto o establecimiento que pretenda ser moderno, estando acorde con los tiempos de cambio contínuo que se viven a escala planetaria; estarán ustedes de acuerdo en que nadie de los aquí presentes cometería la imprudencia de utilizar nombres castellanos como Pérez, González, Gutiérrez o Lupe para denominar ningún producto o nueva empresa que se lanzara al mercado......Palabras clavestérminos en inglés mas los nuevo, mejorado, fabuloso, super, plus, extra, cambio, evolución, dorado, nueva fórmula...a las que agreguemos IMPORTADO: demos nuestro cordial aplauso a esta palabra mágica, poderosa impulsora de ventas. Vayamos por último, a dos cuestiones centrales: la primera es: ante la muerte de las ideologías, la nuestra, la de la publicidad, es la única vigente: podemos afirmarlo sin rubor. .Prosigamos en nuestra expansión de mercados, fruto de persuadir a las minorías atrasadas que aún subsisten, de las ventajas de abandonar usos, costumbres y tradiciones locales exóticos, para sentirse solidarios formando parte de las grandes masas que acogen con los brazos abiertos los notables adelantos de la sociedad de consumo de nuestra época. Y la segunda: ¿Qué sería del avance de la economía neoliberal, de la libertad para consumir, del desarrollo, sin el concurso de nuestra labor? Una actividad productiva que atendiera exclusivamente a la satisfacción de las necesidades básicas del consumidor se vería prontamente conducida al estancamiento, al fracaso; se eliminarían el afán de lucro y la acumulación de bienes, servicios y sensaciones que son los motores fundamentales de la prosperidad que hoy disfrutamos; un mundo en el que no hubiera cambios, en el que no existiera la posibilidad permanente de acceder a nuevos productos y experiencias, perdería automáticamente su encanto; el consumidor se sentiría sin saber sobre qué ejercer su poder de compra; traicionado, frustrado, sin alicientes vitales. De nosotros depende que esto no suceda....Demos pues nuestra bienvenida sin reservas a todo el proceso de globalización y libre comercio que viene a apoyar nuestra labor. Muchas gracias.

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